Televisión y farándula [parte 2]
La historia de la televisión, desde su origen, ha tenido fuertes detractores y potentes defensores. Ha sido catalogada de muchas maneras, destacando: “La caja idiota”. Se ha previsto su temprana muerte y se ha escrito lo suficiente como para convencer a la masa de que este invento, con su génesis en el primer decenio del siglo xx, emboba y no cumple sus funciones primeras: Entretener, educar e informar.
Lo cierto es que, buena o mala, ha revolucionado el mundo de los medios de comunicación y todo lo que conocemos como “mundo real”.
Para entender lo que es hoy la televisión, Juan Carlos Altamirano hace una comparación de su historia con la del arte y los medios de comunicación en general. Todo parte con la invención de la escritura y cómo ésta subordina de manera casi inmediata el uso del valor por excelencia de la época: La memoria.
Esquilo dijo: “La memoria es la madre de la sabiduría”, mientras que Cicerón decía: “La memoria es el erario y el guardián de todas las cosas”.
Todo era regido por la memoria. En materia de leyes se decía que la memoria colectiva era el primer archivo legal, mientras que médicos, cantores, historiadores y toda disciplina requería desarrollar la mente para cumplir sus funciones respectivas.
Con la llegada de la escritura al mundo, la mente se ve altamente amenazada y es cuando el filósofo griego Sócrates comienza su guerra contra la palabra escrita: “Debe ser una mente singularmente simple para creer que la escritura puede hacer algo más que revelar lo que ya sabemos”. Para él la escritura y lectura eran medios vacíos. Postulaba, principalmente que se crearía una tendencia al olvido y que no se daría a las personas “la verdad”, sino que una “representación de la verdad”. Decía, además, que las personas parecerían omniscientes cuando dentro de ellos no habría más que nada.
Personalmente creo que, como dijo un Cardenal francés del año 1.200, el ser humano cada vez busca más formas de almacenar más conocimiento, recoger lo que otros han descubierto e interiorizarlos. “Dios le regaló al humano el don de la memoria y de la escritura”.
Es así como en el Medioevo comienza ha distinguirse entre ‘Memoria natural’ y ‘Memoria artificial’. La primera es parte de todos nosotros y no requiere mayor preocupación. La segunda, en tanto, es un don, y como tal, debe ser explotada, desarrollada y entrenada. Desde aquellos años, la memoria es un ideal que buscamos controlar, reproducirla y dominarla… Años y años después el hombre logra crear la memoria digital.
Cabe mencionar que Sócrates, además, denunciaba el peligro para la ‘memoria natural’ que traería consigo la escritura, explicaba que ésta reemplazaría a dicha memoria.
Luego de que el “boom” de la escritura fue superado y los libros empezaron a tomar lugar en el mundo, la crítica no se volvió contra la invención de las letras, sino con la cantidad de libros impresos que existirían en el mundo en relación a la capacidad de los hombres, tanto personal como académica: “La abundancia de libros hace a los hombres menos estudiosos… más libros impresos es peor. Las corruptas versiones impresas están desplazando del mercado a los fieles textos manuscritos; la lectura impresa no mejora tu ser, quizá te empeora”. Cincuenta años más tarde, en Venecia decían que: “hay tantos libros que ni siquiera tenemos tiempo de leer los títulos”, que “el lector podría perderse en un océano de escritos”.
Con la invención de la imprenta, la ‘Comunidad culta’ advertía que el saber se vulgarizaría. Así pues, la imprenta era la gran prostituta de la época.
Fue la llegada del Renacimiento que frenó, en gran parte, la crítica anunciada en contra de los libros, ya que la “Clase Media Ilustrada“ comenzó a eclosionar fuertemente. El rechazo y la ignorancia de la época anterior veía su Apocalipsis.
A partir del momento en que el señor Gutenberg edita la llamada “Biblia de 42 líneas”, se comienza a publicar libros impresos que cambian la vida política, religiosa, filosófica, artística, etc. Con las opiniones contrapuestas y diversas sobre las materias que interesan en el Renacimiento, se crea lo que hoy conocemos como “Crítica” y sumado a la característica fundamental de la época: El cuestionamiento a las tradiciones de la Edad Media, comienza lo que llamamos el “Mundo Moderno”.
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