Críticos, intelectuales, estudiosos y esa gente que tiene importancia social pero nadie sabe de dónde salió, han hablado hasta decir basta del rol que cumple la farándula en la televisión chilena y, entre otros calificativos, la han tratado de: “Mujerzuela oxigenada”, haciendo referencia directa a la media de las niñas que protagonizan las historias más cebolleras del cotillero matutino. Otros han dicho que “Es un gran WC y que todos nos estamos yendo por el desagüe”. Pero fue Antonio Gil (Poeta, columnista y publicista) quien hizo la síntesis perfecta de los temas que en las ediciones venideras de este medio serán tratados y por eso quise citarlo: “Ni en los peores días de dictadura militar el circo fue tan pobre como lo es en esta democracia que se ha convertido tristemente en el mandato del marketing básico, de las encuestas de opinión y de la tiranía de unos medios donde cualquier pelafustán, cualquier baboso balbuceante sube al podio para proclamar a los cuatro vientos su propia estupidez y de paso la de un país entero que a falta de otra cosa lo escucha con devoción”. En cada una de las publicaciones futuras, intentaré explicar desde la perspectiva de la “farándula como fenómeno social”, cuáles son los mecanismos que utiliza ésta para posicionarse y mantenerse fuertemente en los televisores, radio y periódicos del país, recorriendo autores actuales como Juan Carlos Altamirano o algunos más antiguos como el francés Pierre Bourdieu o el alemán Karl Marx, entre otros. Cada uno de ellos ha intervenido aquí de manera diferente, pero no menos legítima. Y es que la discusión sobre el rol que juegan los medios en las diferentes sociedades aun hoy es muy fuerte, se le han acuñado culpas a diestra y siniestra a los políticos y periodistas, a las grandes mentes televisivas e incluso al sistema económico imperante en el Chile de los siglos xx y xxi, pero más que las culpas y las responsabilidades de cada uno de los participantes, yo creo que la gran tarea es lograr entender lo que está sucediendo y de qué manera nos afecta. Querámoslo o no, no hay mucho por hacer; no podemos volver el tiempo ni desraizar lo ya instalado. Para lograr lo anterior de una manera digerible, intentaré explicar sistemáticamente, desde su origen, la evolución de la farándula con inicio el Medioevo, haciendo breves historias y comparaciones en las diferentes etapas tanto del desarrollo de los medios como del tema que nos convoca en este sitio, a través de la historia, además de la entrega de postulados de los autores ya mencionados en complemento con algunos otros. A raíz de lo anterior será necesario establecer los vínculos entre cada uno de los textos y palabras que se han entregado y formular vagas interpretaciones al respecto. Y claro está, la manera en que hoy por hoy nos afecta. Para concluir quiero aclarar que todo lo que acá se haga lleva la visión particular de quien escribe, por lo que el llamado al debate está hecho desde ya. Intentaré responder en medida que pueda a través del medio más cómodo para cada una de las partes, además de, como ya dije, la entrega sistemática de material para comprender el fenómeno social que vemos pasar frente a nuestros ojos y que muchas veces criticamos desde el cómodo lugar que se nos ha conferido por ser parte de la masa: El anonimato. Todo lo que ocurre en televisión tiene un por qué, nada es al azar.



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